domingo, 29 de abril de 2012
De nuevo
domingo, 18 de marzo de 2012
Pecho de Paloma

Pecho de paloma. Huesos excitados por el movimiento de la inspiración vocal (no hay lugar para caprichos) y por el sentimiento que aproxima a toda la carrocería. Chupones sin amor, rasguños sin dolor y pequeñas mentiras en la capa de la grieta. Aceptación de algunas trabas (contestación a lo desconocido) que peligra el GRAN PASO de una única tribu (extinción insalvable, requerida).
Incendiar los espacios para no dejar evidencias. Disolver las palabras quebrantables paraque la paz sea abundante. ¡Sed solo una masa corporal! ¡Dejad la disciplina!
lunes, 5 de marzo de 2012
Incitación a la barbarie

¿Alguien ha matado por dinero? ¿Alguien ha puesto el precio al repentino tiempo? ¿Alguien reprimió, todo lo mejor, por una responsabilidad patronal? ¡Grandes enfermos de ciudades insalubres! ¡Cemento descubierto a toda la calaña, en forma de victima y victimario! Cercas con pocos metros de espacio y con los mismos limites de decretos (lo que se ve más allá es lo que no se puede conquistar), e infinitas trabas justificadas.
¿Alguien se ha enojado por cheques? ¿Alguien ha estafado por “buena madera” al que no hizo nada? ¡Tesoreros de todas las grandes corrupciones a través de todos los cientos de años! ¿Algunos se han quitado la vida por dinero? ¿Te duele morir, en una camilla, por qué no tenés dinero? ¡El corazón bombea sangre arcoíris...!
Perderse (Perdió)
¿Hace cuánto he dejado de imaginarte? Es el colmo de todas las circunstancias vividas, esforzar una clave para que sea totalmente perfecto, ¡¿me olvidé que soy sólo una promesa?! ¡Farsa tentación! ¡Pieles tercas en lugar de suave luz! ¡Por el diablo o por Dios! El dolor de garganta arrebata la voz pálida de los extraños párrafos; llora en la sequía rustica y se baña de nervios ansiosos. ¿Cuándo te he, realmente, perdido de mi gran fe?.
jueves, 12 de enero de 2012
Fiesta

No soy apto para definir una equivocación, y menos de una situaciòn absurda. Lo digo desde “la razón única” y de “la pelea desnivelada”, asi el menos se siente dividido por un mismo signo y pueda transformarse en “la divina positiva”.
No puedo hablar de Libertadores ni opresores, sin antes recordar a las victimas de ambos bandos. Guía, heroico y varios padeciemientos que arruinan al espíritu del protagonista (Bolivar ha herido al Hombre, Favaloro trata de salvarlo).
No Importan las palabras complejas ni burguesas, tampoco dar imágenes a las letras heridas; debo deslumbrar la fealdad de la prosa desformativa y teñirla de más cosmos. Irregularidad en el contexto, veraz en el choque.
¡Tantas lenguas extrañas en esta interminable fiesta! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Basta de champagne! ¡Basta de caña! ¡Basta de tequila! ¡Basta de vodka! ¡Basta de licor! ¡Basta de vino! ¡Basta de ginebra! ¡basta de coñac! ¡Basta de sidra! ¡Basta de tragos extraños! ¡Basta de whisky de cincuenta años! Y por sobre todo, ¡basta de cerveza! ¡Tirenme al mar! ¡Quiero beber agua! ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Auxilio!.
2012 Utupico
Hoy comienza el fin de la ambigüedad. Se cierran las puertas más podridas y se abren los portones de roble puro. La desapariciòn de la Tierra es sola una premonición pesimista, pero se advierte la mala administración del hombre hacia Ella. Los arrebatos sorpresivos y vidas eternales no se cumplen, no obstante, la religión se convierte en filosofía plural (amor al verdadero prójimo). La competencia y sistema no es más un mejoramiento, sino un un mal error que se asfixia en el recuerdo. Colores, formas y diferencias se hallan en las pinturas de la Gran Vanguardia. El Uno mira a Todos, Todos quieren hablarle al Uno. Se canta una canción en el altar, se añora la poesía escrita y se homenajea al sentido del existencialismo. Se respira, se come y se mira, bien firme, los acontecimientos. Mentes distintas y más debates humanicráticos (sangre roja, piel húmeda), hasta llegar a un consenso. El respeto toma un valor superior que al del papel especial.
No importa la Edad Media, Moderna, años Veinte, años Cuarenta ni los miles de años que transcurrirán; se estima y se trabaja para el Hoy. ¡Hoy es más que nada Hoy!.
Descontrucción

Abominaciòn constructiva. Diferencia que se inició por el respeto y que se ha ido consumiendo en una reputaciòn falsa. Energìa explosiva para argumentar la paz y la libertad de todos los hijos de putas tiranos. Ejemplos, audacias, competencias y tantas superioridades que no siente el vivo universo. Convicciòn socialista derrocada por un capricho conservadorismo (liberal en voz alta, derecha en el silencio confidencial), que se atreve a negarlo todo. Insuficiencia lógica, velocidad aumentada y frenos a punto de romperse...
jueves, 22 de diciembre de 2011
Leal (amado traidor)
Intento disuadirte y creerte...
Muerdo mi lengua y expando mis oídos, con el fin de librar todos los secretos. Acompaño la percepción y la voluntad de pocas palabras. Garantizo el perdón de Judas y de la pena del crucificado. Tómo el jarrón de vino tinto para sentir la sangre viva de todas las pasiones. Sáco la mugre de mi cara con el paño húmedo, cubriéndome grisáceo el punto de vista. Me arrodillo, quemando la piel peluda y rompiendo la prenda.
¡Pero no llueve! ¿¡Y la lluvia ardiente!? ¡Me duelen las rodillas! ¡Estoy sucio y bien borracho! ¡Juro que no pondré las manos en el infierno por nadie más! ¡No hay tales ocultismos, solo puro inventos de intelectuales pedantes! ¡No voy a mirar más lo que no puedo! ¡Clausaré el habla y me tiraré en las piedras! ¡Que mis labios se mojen de diluvio y no de besos amorosos (amor, amor, cansado traidor)!
¡Voy a dejar que la ironía te haga perder hasta que no te conozcas y que brilles de controversias! ¿Y lo adorable de todo esto?, ¡es que te creo con seguridad!, aunque no fueses leal...
viernes, 2 de diciembre de 2011
Terapia
—…Y todo se repite. Algunos viejos aparecen y prometen volver. Otros están y amenazan con irse. También moran los sorprendidos que no entienden mi alta voz y mi grueso fruncido de ceja. Algo puedo entender por qué tantas repeticiones—.
— Buscás siempre lo bueno de todo. Materializás todo lo soñado en las personas. No tenés que ver más allá sobre lo que hará un ser en cierto tiempo, ¡es una locura!. Vivir no es predecir. Se disfruta el instante, nada más. ¿Qué entendés de las “repeticiones”?—.
— La inconformidad. En todas las secciones hablamos sobre eso. Cuando todo parece estar bien, lo dudo. No es pesimismo, sino que es una irregularidad que permite darme cuenta de que soy incompleto, todavía. Es una maña, lo sé—.
— “Si uno no se ama…” Sabés el resto de la frase. No te encierres diciendo: “Soy difícil, lo entiendo, ¿qué puedo hacer?”. No sos difícil, hacés que sea difícil. ¿No podrías cambiar la reflexión por disfrutar algunas situaciones?—.
— Disfruto reflexionar. No sé si me amo, pero estoy de acuerdo conmigo mismo. Intentaría no enfurecerme, es otro motivo inconcluso. ¿Soy cerrado, solo porque sostengo una verdad natural?—.
— No. Sos cerrado porque justificás todo. Un hombre que justifica, es un niño que hizo una travesura. De igual manera...veo una mejoría—.
— Me hiciste reír. Intuyo que después de marcharme, vas a tomar un trago de “etiqueta negra”—.
— Primero voy a fumar, espero que no te moleste…—.
— Adelante. Abro la ventana. Tengo que hablar algo más…—.
Moda
— ¡No tenés ninguna relación con esa remera roja con estrellas! ¡Perdón! De color coral… ¡Respira con normalidad, asmático! ¡Deja de ocultar la panza llena, ¡que salga!, ¡acepta el tiempo de ahora y rechaza la anterioridad!
No puedo castigarte por la bermuda de jean que cubre parte de tu cuerpo. Sin embargo, ese calzado moderno… ¡Caray! ¿Te dije que sos, el primer astronauta ruso, en pisar Mercurio? ¡La divinidad para los inconformistas! Y para la moda…los que tienen buen gusto estético. Discúlpame…la moda como superación corporal,
Las herramientas y las soluciones mecánicas no son tu fuerza. ¡Basta de destornillar y escápate del problema! ¡Tus esfuerzos no pueden ser entendidos! ¡Falta de respeto!, ¿por qué?, porque tenés que saber las costumbres y el idioma! Tranquilo…Dios da gracia a los incultos y ansiedad a los perdidos. Tampoco EL me cae bien, pero supongamos que molesta en las fronteras...
¡Ponéte un traje gris, zapatos acordonados y rápate la cabeza! ¡Deja entrar viento fresco en ese pensamiento! No vas a tener calor, te lo aseguro...—.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Altruista
— ¿Creíste, alguna vez, que tuve vida?—.
— Me diste vida. Me hiciste entender que lo puedo alcanzar sin pararme—.
— Es involuntario transmitir mentiras. Dar no es lo mismo que tener. ¿Serviría saber que, todo es posible?—.
— ¡Si! La física y la espiritualidad están en mis ojos y en mi boca. ¿Qué es lo que te molesta?—.
— ¡No me basta el reconocimiento! ¡Más si todo fuese un ruido corto para desembocar en un extenso silencio!—.
— Estoy de acuerdo. ¿Esperás a qué te santifiquen y te proclamen dios fuerte?—.
— Utilizá el sentido común y no el común de los sentidos. Me han convertido en altruista. Me fatiga vivir tan cerca de mi intensidad…—.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Si se puede decir...
Enlace entre la soberbia y la violencia. Pleito de la tranquilidad hacia lo que se induce qué es. Cansancio, resaca y más expansiones indocumentadas en algún terreno descubierto. Viento arenoso hiriente a toda piel frágil, temperatura equivalente al enloquecimiento sin barrera de la contraproducentica (error, gravemente satisfacción)
Buscar, agradecer y regresar al borde(vivir sin prometer)
miércoles, 19 de octubre de 2011
Privilegio verdadero
Mi familia como muerte y privilegio. Cuatro hermanos que me tuvieron en sus brazos y entre sus risas; tres hombres y una mujer, buenas vistas y pocas quebraduras. Una madre que hizo posible convencerme de escapar de su cuerpo. Un padre que me adoptó como su único corazón y como poste de sus hundidas quejas.
Dejar morir la causalidad de una partida, sin pensar en la tuberculosis ni en otro mal extraño. Impedir que la alegría infantil cese y que se olvide, pese al contraste de la divina vida…
domingo, 9 de octubre de 2011
Representados
Nueva especie mecánica que responde a la indisciplina del nuevo hombre. Representante plástico-chapa de la característica humana (dejáme pasar, no puedo esperarte, el tiempo por encima de todo) y de las nuevas costumbres. Potro galopante aceitado, alimento necesario del poder codicioso, desperdicio que se extiende por la inhalación y por la audición ciudadana.
— ¡Hola, chicos! ¿Cómo están?—. Piloto con licencia, respeto escaso sobre la distancia entre el cordón de la calle y las ruedas. Objeto por encima de la senda peatonal.
— ¡Mirá quién apareció! ¡Carlitos! ¡Tanto tiempo! ¡Bajáte y vení a saludarnos!—. Viejo conocer de tres mosqueteros.
— ¡Dale! ¿No te gusta, ahora, charlar con gente que anda de pie?—. Resentimiento del segundo. Insistencia por sentir las mismas cosas.
Apago total del aire acondicionado y vuelta a la realidad contaminada. Envuelto entre ruidos y caminadores distraídos, se arrima al costado de una sombra con sus compatriotas. Apretón de manos y un beso adicional en la mejilla de cada uno. Queja derretida esperada:
— ¡Que calor que hace, boludo! ¡No se puede aguantar!—.
— ¡Tampoco es para tanto! ¡Hace veinticinco grados! Pero como el señor tiene aire acondicionado en el auto, le parece inaguantable—. Ataque amigable del segundo.
— Igual no deja de ser calor, Juancito. Yo tampoco soporto este calor bonaerense. ¡Y eso que no es verano! ¿Qué es de tu vida, Carlitos?—. Consideración del tolerante. Sonrisa por la aparición de un viejo pirata—.
— Jaaa, ¡vos por que no tenés auto, Juan! Mi vida…bien. Hace cinco días me compré éste Audi fiction. Se los muestro…—. Pausa de las situaciones con sangre y comienzo de la guía moderna. Puertas abiertas, asentamiento del primer mosquetero paciente, explicación estudiada:
— Los asientos son de cuero. La regulación es automática, si querés reposar un rato. El volante es muy fácil de maniobrar. Los cambios también son automáticos. ¡Ah! Y para vos, Juancito, el panel te muestra los números de grados, cuando encendés el aire. Además, arranca cuando le digo “Estoy listo, nena” Es algo nuevo que se inventó. No se escucha nada cuando manejás, pareciese que anduviera en una cápsula. ¡Ah! Toca ese botón y fijáte lo que pasa!—. Techo que se abre y sol que quema las pieles. — ¡Esta bueno!, ¿no?—. Boca abierta del primero y fastidio saturado de Juan.
Fuera del coche fantástico, Juan quiere saber de su vida personal:
— ¿Cómo están tus hijos? ¿Qué carrera seguía el mayor?—.
— Están todos bien, gracias. Sigue periodismo. ¡Se me olvidaba! El baúl es muy grande, entraría una vaca. La carrocería parece carbono, pero es chapa. Los paragolpes son de plásticos muy duro. Lo que no me gusta es el color que tiene, ese rojo oscuro—.
—Queda bien ese color. Va con vos. Te felicito por el auto. ¿Cuánto te costó?—. Interés del primero—.
— Cien lucas. Tuve que ahorrar y conseguir un buen trabajo. La remisería no me daba mucho. Hasta tuve que vender el Escor—.
— ¡Sos único! Si llega a chocar tu ex Escor con este Audi, lo destroza al auto nuevo. Es puro plástico. ¿Por qué comprarte otro, si ya tenías uno?—. Enojado Juan, necesita respuestas.
— Lo que pasa es que un tipo tenía el mismo modelo y lo tuve que cambiar. No me gusta tener algo idéntico con nadie—.
— La interminable superación sobre el otro. ¿Vas a la iglesia todavía?—. Verdad de Juan y posible concordancia.
— Si. Todos los domingos. ¡Ah! Y los neumáticos son de…—.
Cartón, madera y...
La vida del Dr. Mott seguía sin tener prioridades y mandatos. La cabellera larga y la barba gruesa, corroboraban su hermosura natural, al igual que, el traje roto y los mocasines descosidos. Del amanecer a la noche, del cielo desnudo a la exageración de los vestidos con su reciente transpiración, esa humedad que limpiaba su cara; su viaje no terminaba.
— Mmm, rica pizza. Lástima que el queso no está en buen estado. Sin embargo, “Tronador” hace la mejor pizza. ¿Queres probar, Paco?—. Alegría del vagabundo junto a su perro, comida obtenida en la bolsa de basura de algunos locales. — ¿¡Me estás jodiendo!? ¿¡No te gusta!? ¡Sos el único canino fino que conozco! ¿Tampoco estás a gusto en ésta supuesta casa de madera y cartón, al lado de las vías del tren? ¡Hubieras topado con un hombre burgués!—. Sermón de la realidad, mirada brillosa del animal y mordisco hambriento de la porción. — ¡Muy bien! ¡Buen compañero! Abro la otra bolsa y veo si hay algo de bebida capitalista, así tomamos—.La lluvia ensalzaba la media noche, los charcos se apoderaban del suelo asfaltado, frío tatuado de viento sin paz, árboles inquietos a punto de dar sus primeros pasos. Ningún alma temeroso en los alrededores; solo el mojado Dr. con su caminata y su bolso colgado. Reposo de sus pasos y del espíritu para gritar su identidad a lo alto.
— ¿Quién es ese loco que grita? Debe estar ebrio… Mmm, pensándolo mejor…se mantiene parado, así que debe ser un loco como nosotros, Paco—. Observación desde una rotura de la casa del vagabundo. Salida hacía la función tormentosa y de un llamado.
— ¡Pare de gritar y venga! ¡Se va a enfermar!—. Cable en el fondo de la tierra del Dr. Fija atención al llamado y dirección semi apresurada hacia el palacio de madera y cartón. Potencias que se encuentran por primera vez, impresiones de las casualidades.
— Tome esta manta y séquese un poco. Ahora le doy ropa—. Bienvenida bondadosa, un ciruja acogiendo a un extraño y un perro durmiente. —Aquí tiene, compañero. Le traje también algo de pizza y restos de empanadas. Coma y después hablamos. Mientras busco para tomar—. Hambre que desparece, placer de comer sin masticar. Estudio de las genialidades de la arquitectura, de parte del Dr. Pequeñas ratas y bichos que se presentan por el piso. Ruido de la ida o venida de un tren carguero. Más admiración y comienzo de la charla:
— ¡Muy buena construcción! ¡Lo felicito! ¡Tiene una gran maña! Por cierto, gracias por convidarme de su cena. Mi nombre es…—. Trata de olvidar lo que fue, inventando un nuevo nombre. — Rogelio, ¿y el suyo?—.
— Mucho gusto, Rogelio. El mío es Juan. ¿Por qué gritaba al cielo? Por los relámpagos, creo que estaban discutiendo…—.
— No está tan errado, amigo mío. Fue un desahogo para que supiera que estoy vivo y más perdido—. Mueca simpática del Dr., por la pregunta de Juan. Corriente con abundante voltaje.
— Somos tres entonces, ya. Usted, mi perro Paco y yo. Improvisar con lo que uno tiene y sobrevivir bajo la dificultad es realmente vida. Eso es lo que creo—.
— Hace seis años que no me pongo de acuerdo con alguien. Vivir es la constante superación de encontrar formas para no morir. Si renunciar a los privilegios es vivir, pues quiero respirar eternamente. Lo que ha hecho con simpleza lo engrandece. ¡Hasta tiene un amigo que está dormido!—.
— Vivir…Ahora critico, pero no me gusta estar así. Dirán: “Es una victima de la pobreza” Eso me encanta, porque cada día soy más rebelde y más paranoico. Pero a la vez, quiero que todo sea fácil. Tengo sesenta y cinco, no soy un muchacho.
A Paco lo encontré en una caja hace diez años. Lo abandonaron y yo lo adopté. Doy mi confianza solo en él. ¡También es mi psicólogo! ¡Me escucha todo el tiempo!—.
— El cuerpo no es suficiente. No se puede renovar nunca, si cuidarlo. De toda manera, es un sabio de la dificultad. Algún momento me toparé con usted para aprender ciertas magias—. Quita de la ropa otorgada, puesta de las prendas húmedas y pronta retirada.
— ¿¡Por qué tanta reverencia!? ¡No tiene concordancia! ¡Usted es el que desarrolla la conversación! ¡No entiendo! ¿Quién es, exactamente?—.
— Es lo que estoy tratando de averiguar. Defíname cuando me vaya de su hogar. En fin, me iré con el gusto de haberlo conocido. Me espera una inagotable lluvia—.
— Igualmente. No miré nunca atrás—. Estrecho de manos vigorosas. Salida y últimas palabras:
— Lo recordaré. ¡Hasta siempre, Juan!—. Comunión con la oscuridad multiorgásmica y otro rumbo. Última mirada del vagabundo tras las espaldas de su visitante: “Usted es un mal parido y un desubicado. ¿La felicidad lo alcanzará?.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Brenda Garzín (Rompimiento)
— ¿Por qué no contestaste a mis llamadas de hoy?—. Interrogo del novio modelo de Brenda Garzín, después de haber hecho el amor.
— Hubiera sido absurdo. Ayer acordamos en vernos. Acá estamos. Te extrañé, lindo—. Caricia en el pecho, piel contra piel—.
— Pero tendrías que haberlo hecho, ¿para qué te compré el celular? ¡Un mensaje de texto hubiese estado bien!—. Cínica risa de autoritarismo. División de la armonía.
— No puedo depender de un aparato. No guardes más tus aventuras, avísale, a mi suplente, que puede venir cuando quiera. ¡Y tomá tu celular, se le acabo la batería!—. Corrida de la cama, Cabello recogido, pollera puesta y remera por encima de los pechos. Post-charla maternizado.
— Si te vas, no esperes que después te busque. ¡Cómo vas a ofenderte por un pedido tan mínimo!—. Fanfarrón, dueño de las causas.
— Me cansa que uses tu fe en esos aparatos de rastreos. Mi independencia no puede ser distorsionada; ni por vos y ni por quien fuera de existir. No voy a pedirte disculpas, tampoco una explicación sobre ese labial que esta en la mesita de luz. ¡Sé mas astuto!—. A punto de salirse por dónde vino.
— No es lo que pensás…te lo compre para vos y como no me contestabas, lo deje medio abierto. Lo iba a romper—. Abogado a punto de demandarse solo.
— ¡Ay que tierno! Lo bizarro del amor es que limita la libertad y algunos privilegios. Si en una partida inicial construiste este amor, en este preciso tiempo, acabas de matarlo. Es el gran poder del hombre patético. Sos un súper hombre—. Reina sarcasmo, ciudadano inteligente.
— ¡Por lo menos estoy bien de la cabeza! ¡Siempre con tus frases cocainómanas! ¡Harto me tiene tus palabras! ¿Quién te tendría como novia? ¡Nadie!—.
— Me duermen tus longevos insultos. Me tendría un verdadero hombre que no piense en si mismo, sino en mí. Compartir es amor—. Puerta abierta y un saludo de Brenda—. ¡Hasta siempre, mi rey!—.
— Pero no te vayas…por favor…—.